Cuando esta comisión directiva se hizo cargo de Santa Paula, el candidato era obvio, había que llamar al “Turco” Ruslan Kalinin.
El Turco es más argento que Guillermo Francella, pero sus viejos evitaron que olvidara su herencia de oriente medio, poniéndole un nombre cuyo significado es León, y en este club eso no es poco.
Ruslan hacía un par de años que había colgado los botines, y estaba viendo si encaminaba la carrera de Floreal, su hijo, que finalmente tuvo destino futbolero cuando el club en el que jugaba le dio la concesión del puesto de hamburguesas para los partidos de local.
Sin un rumbo fijo en el balompié, no vió con desagrado la posibilidad de hacerse cargo del equipo y rápidamente puso manos a la obra.
Apenas asumió el cargo, se dió cuenta cuales eran los déficits en el equipo, atrás no paraban ni el colectivo, al medio le faltaba manejo y sobre todo, adelante no había gol.
Para sacudir las piolas recurrió a Méndez, un brasilero, y a Ferrer, un español. Para manejar la pelota por el centro del campo trajo al eslovaco Kantor y al iraní Borhani. El danés Holm, llegó para reforzar el lateral y el arco quedó a cargo del holandés Lof. Atrás decidió arreglarse con lo que había.
Esos refuerzos llenaron de confusión las sesiones de entrenamiento, por lo que fue necesario un intérprete para poder dirigir con cierta tranquilidad y por ese motivo, el Turco acudió a una amiga de su hermana, que no solo era políglota, sino que había trabajado en la embajada argentina y conocía además de los idiomas, las realidades de los países de donde eran originarios los refuerzos.
Andrea Venturina, fue quizás la mejor incorporación de Ruslan Kalinin no solo porque con ella llegaron sus dos hijos, Pellegrino, que rápidamente se incorporó a la primera, y Avner, que de momento espera su oportunidad en las inferiores, sinó porque logró evitar el retiro de Fernando Omar Batistuta.
En las primeras 10 semanas, los objetivos del Turco eran los de armar un plantel competitivo en la VI.848 y pensar la forma en la que ascender a V durante la temporada 89.
Con recursos limitados y un estadio chico, la temporada 88 terminó con Santa Paula en cuarto lugar con 20 puntos, debajo de RGD Implasur y Kunmania, ambos con equipos y presupuestos infinitamente superiores. Para peor, tras el ascenso de Implasur, quien descendió a la categoría fue Los Garkos de Cosme, un equipo de similares características que se encontraba a una distancia sideral.
Tras estudiar el panorama y ver que el ascenso durante la temporada siguiente (o las siguientes) sería virtualmente imposible, sugirió el cambio la al VI.845 en la que la distribución de fuerzas era mucho más pareja.
También ordenó las inferiores, programó las remodelaciones del estadio para duplicar su capacidad y hacerse fuerte de local y sugirió la contratación de Alan Ibarra, que estaba libre, pero que será su reemplazo cuando otra vez deba apuntalar a su hijo para enseñarle a cocinar hamburguesas.

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